Así que te gustaría crear tu árbol familiar...
30 Abril 2008
En los tiempos antiguos no existía nada así ya que, como vivíamos en pequeñas y cercanas comunidades y creíamos que el boca a boca era suficiente para que esta información perdurase. ¡Pero una vez que empezamos a escribir, empezamos a guardar registros de todo!
En la Edad Media la información era muy difícil de encontrar y no fue hasta 1440 que Johannes Gutemberg inventó la imprenta y empezaron a surgir registros algo más exhaustivos. Pero aun así, los libros permanecían un bien escaso y casi de lujo. La Iglesia Católica, que mandaba en Europa con base al Derecho Canónico, estaba demasiado ocupada en sus persecuciones, guerras santas ¡y una ferviente necesidad de purificar a todos de toso lo impuro! Así que quedaba poco tiempo para dedicarle a la educación de las masas, incluso demasiado poco para imprimir Biblias para todos.
Hoy en día, la cosa ha cambiado bastante y a mucha gente le interesa indagar en sus raíces para construir su árbol genealógico. Para ello, hay que empezar buscando certificados de nacimiento o de defunción. Estos últimos suelen constar de la fecha de nacimiento, la de la muerte, así como de su hora exacta y su causa. Sin embargo, no siempre es fácil encontrarlos, ya que esta práctica no está extendida por todos los países. En Estados Unido, Sudáfrica y Australia, donde los pioneros fueron responsables del nacimiento y desarrollo de naciones modernas, las Biblias Familiares son la fuente más importante de información, ya que son en ocasiones los únicos registros existentes. Y es que la vida en un wagón de tren debió de ser muy dura y, una vez llegados a su destino, aún les quedaba por delante la ardua tarea de desarrollar comunidades y construir ciudades. Por ello, la Biblia Familiar era el único testimonio escrito de ese tipo de información.
Para la mayoría de las familias, estas biblias contendrían información genealógica extremadamente exacta, así como información sobre la procedencia geográfica de los antepasados… lo que facilita la tarea. En Europa, normalmente se han guardado registros de esta información, menos en el caso de países que, en algún momento, hayan vivido catástrofes naturales, grandes guerras… En esos casos, la preciosa información se ha perdido para siempre por lo general.

Afortunadamente, hoy en día contamos con recursos muy valiosos en la web, donde se puede encontrar una masa ingente de información. La red ahorra tiempo y esfuerzo, como los viajes interminables a los archivos, bibliotecas y registros municipales. También hay millones de Libros Familiares en el mundo e incluso páginas web dedicadas enteramente a ellos.
La mayoría de ellos contienen más de un apellido, por que cuando se registraban los matrimonios, se inscribían los ombres completos de ambos contrayentes. Esto ayuda especialmente para las culturas en las que las mujeres pierden sus apellidos al casarse. Así que, para los que se quieran evitar viajes a los registros censales, ya sabéis, ¡a buscar los libros e familia como locos! ¡Ánimo!












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