Los timos en Genealogía son tan antiguos como la afición en sí. Algunos de los más antiguos (de los que trataremos en un momento) han saltado de nuestros buzones y secciones de anuncios clasificados a la red. Otros son más novedosos, y se basan en el hecho de que nadie te conoce realmente por internet. Aquí van algunos de los más comunes.
¡La historia familiar completa de [tu apellido]! Estos timadores llevan trabajando desde que yo me acuerde por correo tradicional, clasificados y en la red. A cambio de una suma exhorbitada de dinero, te envían un libro de tapas duras, producido en serie, que no es otra cosa que un directorio telefónico con nombres escogidos al azar y breves reseñas biográficas de personas que, en la mayoría de los casos, nada tienen que ver con tu familia. Este timo en particular se fue a pique tras varios informes que advertían de lo que realmente vendían. Sin embargo, vuelven a aparecer cíclicamente, así que merece la pena estar avisado.
Otro timo relacionado prometía en varios correos basura “tu blasón familiar” o el “escudo de armas de[Tu Apellido]” y “la historia familiar de tu familia”. El caso es que no todas las familias tienen un escudo de armas propio, ni mucho menos, y que la historia de un determinado apellido suele estar disponible gratuitamente en internet, así que ¿para qué pagar por ello?
También existe toda una serie de “Guías” y de “Programas” que en realidad solo enlazan con páginas web gratuitas. Algunos productos de software se autoproclaman los “Dorados” de la genealogía, cuando no son más que guías telefónicas, directorios de apellidos y GEDCOMs.
En la mayoría de los casos, esta información es gratuita, pero el timador te cobra por dirigirte a sites como Cyndi’s List, RootsWeb, o Eastman’s Online Genealogy Newsletter, o, aun peor, enlazando directamente con las páginas telefónicas disponibles por la red.
También tenemos el clásico timo de la herencia. Los timadores te explican que hay una herencia conectada con tu familia que podrás cobrar, tras pagarles una determinada suma por “procesar” todo el expediente. Al final, se paga por los servicios de gestión de una jugosa herencia que ni siquiera existió nunca.
Una variedad moderna es la de la viuda extranjera que necesita ayuda para transferir su dinero a tu país. Cada vez que os pidan que enviéis información personal y financiera, simplemente borrad ese e-mail! Podéis echarle un ojo a esta página (en inglés): http://www.snopes.com/inboxer/scams/scams.asp#inherit donde encontraréis más timos de este tipo.
Falsos geneálogos profesionales. La profesión de geneálogo no está regulada, con lo que no se requiere una licencia oficial. Cualquiera puede identificarse como un geneálogo. La información genealógica es fácil de inventar, ¡y hay auténticos artistas en la materia! Sin embargo, existen algunos organismos que expiden credenciales legítimas a personas que llevan a cabo alguna formación y pasan determinadas pruebas. Si quieres contratar a un profesional, busca certificados de algún organismo como la Asociación de Geneálogos Profesionales, la Comisión Internacional para la Acreditación de Geneálogos Profesionales…
¡Ah! Y si queréis saber más sobre este tema, en mi libro hay todo un apéndice dedicado a la elección de geneálogo profesional.